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Carne de burro en Argentina: El bajo precio que agota stock y desata debate sanitario

  • Martes 21 de abril de 2026
  • 16:39 hrs
Imagen ilustrativa creada con IA

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Con un valor cercano a los $4.800 chilenos, este producto se posiciona como alternativa al vacuno ante la crisis. Expertos advierten sobre el cumplimiento de normas de salud.

Un intenso debate se ha tomado la agenda en Argentina tras la masificación en la venta de carne de burro, producto que ha ganado terreno como un reemplazo económico al vacuno. La alta demanda ha llegado a tal punto que, en algunas provincias trasandinas, el stock semanal se ha agotado en cuestión de horas.

El fenómeno, que inicialmente era propio de la zona de la Patagonia, comenzó a extenderse a otros sectores del país, impulsado principalmente por la necesidad de las familias de reducir gastos en medio de la compleja situación económica que atraviesa la nación vecina.

Costo y valor nutricional: Las razones del éxito

La principal razón detrás de este "boom" es el precio. Según medios locales, el kilo de carne de burro promedia los $7.500 pesos argentinos (aproximadamente $4.800 pesos chilenos), un valor significativamente menor al de los cortes tradicionales de vacuno.

En términos nutricionales, el producto destaca por ser una carne roja con alto valor proteico y bajo contenido de grasa. Pese a estos beneficios, el debate se ha centrado en las normas sanitarias. Aunque en Argentina el consumo de carne de equino (categoría donde entra el burro) es legal, las autoridades y especialistas alertan sobre los riesgos que implica el incumplimiento de las cadenas de frío y los controles de faena.

El origen en la estepa patagónica

La provincia de Chubut ha sido el epicentro de esta tendencia, donde la demanda superó toda expectativa. El productor Julio Cittadini, responsable de impulsar esta alternativa, explicó a Infobae que el origen de esta oferta radica en las condiciones geográficas de la zona.

“En la mayoría de esos campos que se cierran a la producción ovina no es posible la explotación vacuna porque los campos no son aptos para eso. Y ahí es donde surgió el burro como una alternativa por su carácter aguerrido para mantenerse en la estepa patagónica”, señaló Cittadini.

Controversia y regulaciones

Mientras algunos sectores defienden el consumo de esta carne como una tradición patagónica legítima y una solución ante la inflación, otros plantean reparos culturales y logísticos.

Por ahora, el mercado argentino observa con atención si este consumo es solo una respuesta coyuntural a la crisis o si la carne de burro logrará establecerse como una proteína permanente en la mesa de los consumidores, siempre y cuando se garantice la fiscalización sanitaria correspondiente.